Una cama que envuelve al difunto

que camina en el lecho deshecho,

en el pecho no cabe otro pecho

solo nubes de sal. Subconjuntos



de animales inertes se encajan
en los unos, los otros, cual quiste.

¿Cómo puede ser todo tan triste,

que merece besar la mortaja?.



Días como interiores de iglesia,

avenidas que saben a nada,

hombres lobo buscando carnadas



entre hombres mojados de espanto,

Hoy, te juro, que no me levanto,

sólo empujo un café: mi anestesia.