EL HOMBRE, UN COLMILLO, EL MAR
El hombrecillo aquel
que traficaba marfil
murió de un dolor en las rodillas
el dolor era usted
la rodilla era yo
y la muerte todos nosotros.
El animal
bien animado
que dejaba sus colmillo a propósito
para adornar a la presa.
Por otro lado el mar, el mar
que finge movimiento
para no decir la pena mil veces y al mismo tiempo.
Por fuera, ¡que se yo!,
todo el mundo
diverso
fauno y floro
vaciado en hojas de papel almidonadas.
Y sobre ellas palabras
del poeta anciano -alguien dijo-
de nostalgia
que rasgaba vestiduras a discreción
rayando versos impotentes
acerca del hombre, un colmillo, el mar…
